Yo oía tu voz a través de esas cartas, tú buscaste tu noche perfecta en el alcohol. Buscábamos lo mismo: algo que ni nosotros mismos sabíamos lo que era. Pero las cartas sobrevivieron al dolor de un adiós involuntario, de mil sueños rotos y del recuerdo de una alegría adolescente al crepúsculo de un domingo. Quedan inmortalizadas en el papel en forma de tinta oscura. Como me contentaría quemarlas todas, quemar tu recuerdo, olvidar tu cara, aquella noche y cada una de las palabras que me dijiste. Como me llenaría olvidar las ilusiones que me hice. Pero no puedo y, aunque la distancia y la razón me contradiga, esperaré sin esperar volverte a ver.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Yo oía tu voz a través de esas cartas, tú buscaste tu noche perfecta en el alcohol. Buscábamos lo mismo: algo que ni nosotros mismos sabíamos lo que era. Pero las cartas sobrevivieron al dolor de un adiós involuntario, de mil sueños rotos y del recuerdo de una alegría adolescente al crepúsculo de un domingo. Quedan inmortalizadas en el papel en forma de tinta oscura. Como me contentaría quemarlas todas, quemar tu recuerdo, olvidar tu cara, aquella noche y cada una de las palabras que me dijiste. Como me llenaría olvidar las ilusiones que me hice. Pero no puedo y, aunque la distancia y la razón me contradiga, esperaré sin esperar volverte a ver.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario