+Mira, nunca le he llamado amor, ni gordi , ni chiqui, ni tampoco le he dicho lo que siento por él, porque no he podido, porque él mismo me lo impedía. Mucho menos voy a ser su novia.
-¿Y no estás decepcionada?
+ ¿Decepcionada? A mi no me sirve de una mierda que me llame princesa, ni tampoco que me diga que me quiere cada dos minutos, ni que me haga textos de veinte mil líneas que luego queden en un estado más, ni mucho menos que me compre regalos que algún día quedarán atrás, porque no sería para siempre.
-Entonces¿ que quieres de él?
+ A él, a lo que es. Quiero sus ojos, su pelo, su cuerpo imperfecto y que me mire cada jodido dia como si fuera la única tia que quiere tener en su casa, en su cama, en su cabeza. Que se sienta bien consigo mismo de una puta vez y se deje de historias. Que simplemente sepa lo que es dar y recibir.

